Bienvenidos a Torre de Juan Abad

Bienvenidos al Dulce Retiro

Situado en la vieja Comarca del Campo de Montiel, al Sur de Ciudad Real y colindando con Andalucía, nos encontramos este pequeños y entrañable pueblo: Torre de Juan Abad, un lugar ideal para evadirse y disfrutar de unos dias de paz y tranquilidad. Aquí, podrás disfrutar de la amabilidad de sus gentes y visitar sus recursos turísticos, como la Ermita Templaria, que nos transportará a otras épocas. También podremos asistir a un Concierto en el Órgano Histórico de Torre de Juan Abad, uno de los mejores conservados del mundo. Disfrutar de su recién restaurado Retablo Mayor o visitar la Casa-Museo de Don Francisco de Quevedo, señor de esta villa. También puedes venir a, simplemente, disfrutar de la villa, de sus bares y restaurantes, de sus paseos por el apacible campo, a no hacer nada y dedicarte a ti mismo, como dijo Quevedo…

Yo me salí de la corte, a vivir en paz conmigo, que bastan treinta y tres años, que para los otros vivo.
Si me hayo preguntáis, en este dulce retiro, pues es aquí donde me hayo, pues andaba allá perdido.

Si quieres conocer Torre de Juan Abad, aquí tienes sus cuatro visitas obligadas.

La Ermita Templaria

La Casa Museo de Quevedo

El Órgano Histórico

El Retablo Mayor

TURISMO EN LA TORRE

Estaba la muerte de amores, la muerte de frio, la muerte de hambre y la muerte de risa

La Calle Mayor del mundo llámase hipocresía, calle que empieza con el Mundo, y se acabará con él, y no hay nadie casi que no tenga sino una casa, un cuarto o un aposento en ella.

Son los soberbios como el humo, que cuanto más se levantan, más se van desvaneciendo, no dejando otra señal de sus caminos sino tizne y hollín.

El dinero inhibe en la justicia el escarmiento, por ser muy fácil de persuadir a las partes que les serán más útil mil escudos o quinientos que un ahorcado.

El estudio, que es ejercicio necesario para saber ser quién es y quién son los otros, que no importa menos, y es dignidad y prerrogativa para cualquier estado. Hoy es sólo el camino de la grandeza y el superior.

Son los soberbios como el humo, que cuanto más se levantan, más se van desvaneciendo, no dejando otra señal de sus caminos sino tizne y hollín

La ira es valentía de cobardes y flacos

Perder la libertad es de bestias, dejar que nos la quiten de cobardes

En la ignorancia del pueblo esta seguro el dominio de los príncipes; el estudio que los advierte los amotina. Pueblo idiota es seguridad del tirano.

Retirado en la paz de estos desiertos, con pocos, pero doctos libros juntos, vivo en conversación con los difuntos y escucho con mis ojos a los muertos.

Llenos de paz serena mis sentidos, y la Corte del alma sosegada, aquí solo conmigo la angosta senda de los sabios sigo.